Carlos Alcaraz no deja nada al azar cuando se trata de su preparación para la alta competición. Aunque a simple vista su talento parece natural, lo cierto es que detrás de cada victoria hay una planificación meticulosa que incluye su alimentación. A sus 21 años, el campeón de Wimbledon y Roland-Garros sigue una rutina nutricional específica tanto antes como durante los partidos, tal como revela en su documental «A mi manera» y en una reciente entrevista con ATP Tour. Descubrimos qué alimentos son su secreto mejor guardado.
La «dieta» de Alcaraz en los días de partido
La noche antes de competir, Alcaraz opta casi siempre por una cena de sushi, su plato predilecto. Pero su verdadero «combustible» llega unas 90 minutos antes de pisar la pista: un plato de pasta, combinando variedades con y sin gluten, al que añade una crema de cacao natural llamada Ambrosía.
Esta crema está elaborada sin azúcares añadidos ni aceites refinados, solo con cacao, avellanas, dátiles y aceite de oliva virgen extra, proporcionando energía rápida y de alta calidad.
Durante los partidos, especialmente en los de larga duración, el murciano recurre a barritas energéticas de dátiles, claras de huevo y guaraná, complementadas con plátanos, conocidos por su aporte equilibrado de carbohidratos, potasio y antioxidantes.
Así es la alimentación de Alcaraz fuera de las pistas
Cuando no está compitiendo, Carlos mantiene hábitos similares: pescado como base proteica, abundante arroz, ensaladas y, por supuesto, pasta. Aunque no sigue una dieta estricta, ha aprendido a seleccionar alimentos que favorecen su rendimiento deportivo. Eso sí, sin renunciar a pequeños caprichos: hamburguesas, pizzas y kebabs forman parte ocasional de su menú, especialmente cuando se encuentra en su tierra natal, Murcia. En cuanto a sus habilidades culinarias, el tenista admite que aún tiene mucho que aprender, limitándose a platos sencillos como pasta o tortilla. La cocina elaborada, por ahora, queda en manos de su familia.
Restaurantes preferidos de Carlitos Alcaraz
Aunque Carlos Alcaraz es un amante confeso del sushi, en Madrid tiene un favorito que rompe sus rutinas: el restaurante De María, especializado en carnes a la parrilla al más puro estilo argentino. El local que suele visitar está en la calle Félix Boix, aunque la marca cuenta con otros tres establecimientos en la capital. Allí, platos como el lomo alto o el ojo de bife son protagonistas, aunque también ofrece opciones de pescado de alta calidad. La media por comensal ronda los 45 euros.
En Barcelona, cuando el calendario le lleva al Torneo Conde de Godó, Alcaraz también tiene su refugio gastronómico: Tramonti 1980. Este restaurante italiano tradicional, fundado hace más de 40 años, se ha convertido en todo un clásico gracias a su apuesta por la pasta casera —sin pizzas— y su ambiente acogedor. Un rincón perfecto para celebrar victorias o recargar energías antes del siguiente desafío.