En una ciudad como Barcelona, donde las cafeterías de especialidad y los brunch aparecen en cada esquina, destacar no es tarea fácil. Aunque hay una estrategia clave para estas propuestas que atrae clientes de todo el mundo: la ubicación. En el centro de la Ciudad Condal, levanta su persiana Citizen Café (Plaza Urquinaona 4) que destaca por atrapar, seducir y fidelizar. Todo esto gracias a la visión (y pasión sin tregua) de Andrés Guzmán, su fundador.
Colombiano de raíces y ciudadano español, de ahí el nombre de la marca. “El Citizen soy yo que me hice algún día ciudadano de acá.” Su local se resume en tres valores: el reflejo de su historia, su cultura y su obsesión por la calidad.

La historia detrás del café que sabe a hogar
“No es que me metí en esto por moda,” explica Andrés con franqueza. “Siempre tuve interés por la gastronomía, por la comida, por cocinar. Y aunque yo hice empresariales, terminé estudiando cocina.”
Desde muy joven supo que la cocina era su lugar, aunque el camino no fue directo. Barcelona le ha ofrecido una oportunidad: abrir un café con un viejo socio. Tras un par de años juntos, ese capítulo se cierra, y de esa bifurcación nace Citizen Café, en 2017. “Una de las condiciones que yo tenía era cambiar el nombre,” cuenta, “no mantener la historia anterior, sino crear algo nuevo. Y así se bautiza Citizen Café.”

Desde entonces, su proyecto se ha transformado en una experiencia gastronómica que va más allá del menú.
“¿El lugar está bonito, la comida está muy rica, hay buena música, te atienden súper bien, te dan en el clavo en lo que querías.”
Ese es el mantra del Citizen. Un espacio donde los detalles importan, donde se respeta el producto: huevos de calidad, frutas frescas, pan excelente. Todo importa. Y eso se nota.
“Para mí eso es un estilo de vida. Yo como bien en casa, y acá también. Lo que se sirve tiene que ser bueno, cuidado, con cariño.”
Brunch con alma latina y corazón barcelonés
Aunque el brunch puede sonar a tendencia millennial importada, Citizen lo transforma en un lenguaje propio, en un híbrido entre lo local y lo extranjero, como su fundador. “Sí, el brunch es un concepto muy establecido. Pero aquí he querido traer un poco de la influencia de mi país,” dice Andrés.
Eso significa que en el menú puedes encontrar clásicos como pancakes o bagels, pero también platos con carácter colombiano como patacones, huevos rancheros o un bocata picante. “Tratamos de que lo local conviva con lo de fuera, y lo de fuera con lo local,” afirma. Y el resultado es un menú tan ecléctico como delicioso.

La experiencia se completa con un servicio pensado al detalle: “En Colombia somos extremadamente serviciales. Quise traer eso acá. Aunque todo está muy competido, hay que seguir apostando por un servicio excepcional.”
Y como si no fuera suficiente, Citizen ha sido también uno de los pioneros del café de especialidad en el circuito brunch de la ciudad. “Empezamos con café comercial, como todos. Pero pronto pasamos al café de especialidad. Queríamos ofrecer lo mejor.”

Hoy, el proyecto ha crecido tanto que Andrés lidera también una segunda marca: Big Brother, una cocina que funciona exclusivamente para delivery. Ambas operan bajo un sistema digital robusto, coordinado con Last.app. “Centralizamos toda la ejecución ahí. Hace todo mucho más fácil de coordinar, de comprobar. Una sola línea, muy bien.”
Andrés Guzmán no solo ha construido un negocio; ha sembrado un lugar que sabe a hogar, donde cada brunch es una pequeña carta de amor a la buena comida y al buen gusto. Y si aún no has pasado por allí, puede que te estés perdiendo uno de los secretos mejor cocinados del centro de Barcelona.