Cuando un cliente reserva una mesa y no se presenta, el impacto para un restaurante puede ser significativo. Sin embargo, es importante entender que los restaurantes no están autorizados legalmente a cobrar un importe simplemente por realizar una reserva. Lo que sí pueden hacer es solicitar un adelanto como garantía, el cual se descuenta del total de la cuenta en caso de que el cliente acuda.
Este adelanto cumple una doble función: confirma la intención del cliente de asistir y protege al restaurante ante posibles pérdidas. En muchos casos, los restaurantes aplican una política estricta según la cual, si el cliente no se presenta sin avisar con antelación, se pierde por completo el importe adelantado. Este cargo no debe interpretarse como un castigo, sino como una forma de compensar las pérdidas ocasionadas: desde mesas vacías hasta alimentos preparados que no pueden reutilizarse.
¿Cuánto es razonable cobrar por una no presentación?
La cuantía ideal de un cargo por no presentación depende principalmente del tipo de restaurante y del ticket medio habitual. En restaurantes informales con tickets de entre 15 € y 25 €, no es habitual que se solicite un adelanto. Ahora bien, para establecimientos de gama media (entre 30 € y 60 € por comensal), el adelanto puede rondar los 15 € a 25 € por persona. En restaurantes de alta cocina o experiencias gastronómicas especiales, donde el ticket puede superar los 100 €, los adelantos pueden llegar incluso a cubrir el 50% o el total estimado de la cuenta.
Lo fundamental es que esta política esté comunicada de manera clara y visible en el momento de la reserva (ya sea online, por teléfono o en persona) y que el cliente tenga constancia del cargo en caso de no presentarse. La transparencia es clave para proteger al restaurante sin afectar negativamente la experiencia del cliente.