¿No os cansáis del típico helado de vainilla, chocolate o fresa? El mundo está lleno de valientes heladeros dispuestos a romper todas las reglas, mezclando ingredientes que parecerían más apropiados para una cena exótica, que para una tarde de verano.
Tal como los sabores más curiosos de turrones, los innovadores del frío han creado sabores que desafían el paladar… y la imaginación. Si te atreves con lo inusual, aquí tienes un recorrido por algunas de las heladerías más atrevidas del planeta y de España, donde el helado se convierte en una verdadera experiencia culinaria extrema.
Las heladerías con los sabores más raros del mundo
Helado de carne de caballo en Tokio, Japón
Dentro del peculiar parque de atracciones Namco Namja Town, situado en la bulliciosa capital nipona, se encuentra Ice Cream City. Entre sus creaciones más comentadas destaca el helado de carne de caballo, una apuesta osada que no está sola: allí también puedes probar helados con gusto a serpiente, calamar, cangrejo o incluso lengua de vaca.
Foie gras en helado: OddFellows, Nueva York
Esta heladería con sede en Brooklyn ha ganado fama mundial por su enfoque experimental. OddFellows Ice Cream Co no teme romper esquemas, ofreciendo sabores como helado de foie gras, bacon con arce, chorizo con caramelo o incluso palomitas de maíz con cheddar.
Langosta en barquillo: Ben & Bill’s Chocolate Emporium (Maine, EE.UU.)
Su helado más famoso: mantequilla con trozos de langosta real. El marisco cocido se mezcla con una base cremosa para dar como resultado un helado con un toque salado y marino que ha causado furor entre los turistas más aventureros.
Guisantes con wasabi y otras locuras de Big Gay Ice Cream (Nueva York)
Este popular food truck convertido en institución neoyorquina se caracteriza por sus sabores inesperados y combinaciones atrevidas. El helado de guisantes con wasabi puede parecer un disparate, pero forma parte de una carta aún más sorprendente que incluye opciones como coco al curry, cayena, sriracha o cardamomo negro.

Las heladerías con los sabores más raros de España
Helado de fabada asturiana, tortilla de patata y más: Heladerías Llinares (Valencia)
Los hermanos Félix y Sebastián Llinares se han propuesto demostrar que cualquier plato puede convertirse en un helado. ¿El resultado? Sabores tan sorprendentes como fabada asturiana, tortilla de patata, boquerones en vinagre, pepino o aceitunas. Estas heladerías valencianas han convertido lo excéntrico en su sello de identidad, ganándose el respeto de chefs y el asombro de los comensales.
Helado de cerveza: Fábrica Moritz (Barcelona)
En esta emblemática cervecería barcelonesa, han ido un paso más allá: han creado un helado con su cerveza artesanal más icónica. Refrescante y ligeramente amargo, es la manera perfecta de cerrar una visita a sus instalaciones o de disfrutar la bebida en una forma inesperada.
Azafrán y aceite de oliva: La Fiorentina (Sevilla)
La heladería La Fiorentina, con su elegancia andaluza, ha conquistado a los más gourmet con combinaciones que rinden homenaje a los ingredientes del sur de España. Entre sus creaciones destaca el helado de azafrán y aceite de oliva, así como el de azahar y romero, que fue protagonista en una boda de la aristocracia española.
Helado de Cheetos Pelotazos: La Venta de Castañeda (Cantabria)
En este restaurante familiar cántabro no temen jugar con sabores nostálgicos. Su helado de Cheetos Pelotazos es un guiño divertido a los snacks que muchos amaron en su infancia.
Queso azul en cucurucho: Paral·lelo Gelato (Barcelona)
Inspirados en los gelatos italianos, los fundadores de Paral·lelo experimentan constantemente con ingredientes locales. El helado de queso azul es una de sus creaciones más apreciadas por los paladares amantes del umami.