Muchos negocios de restauración, en especial cafeterías dicen “basta” al teletrabajo. El auge del teletrabajo y el nomadismo digital ha cambiado por completo la forma en la que usamos los espacios públicos. Por lo que, muchas personas aprovechan las cafeterías para trabajar con su portátil mientras disfrutan de un café o un desayuno.
El fenómeno no es exclusivo de un país o ciudad: en muchas partes de Europa, las cafeterías han tenido que fijar horarios concretos en los que no se permite sacar el portátil, o destinar espacios específicos (con un coste extra) para los llamados “nómadas digitales”. Aun así, otros han optado por la vía más tajante: el veto total a los ordenadores, incluso para usos breves como enviar un solo correo electrónico.
¿Qué molesta a los restauradores de los clientes que trabajan en sus locales?
El problema fundamental es la falta de rotación de mesas. Cuando alguien se instala durante dos, tres o más horas y solo consume un café, el negocio pierde la oportunidad de servir a otros clientes que generarían más ingresos. Para un local con un número limitado de mesas, esa pérdida de facturación se vuelve significativa, especialmente en horas punta.
Por eso, muchos negocios han buscado fórmulas intermedias: limitar el uso de wifi gratuito a un tiempo determinado, establecer consumos mínimos para quienes quieran trabajar, o incluso habilitar zonas específicas para teletrabajo con tarifas tipo coworking. Estas medidas buscan un equilibrio entre atraer a una clientela que aprecia poder trabajar fuera de casa y mantener la viabilidad económica del negocio.
No obstante, para algunos dueños la solución ha sido simplemente prohibir el uso de ordenadores sin excepciones.
¿Es legal prohibir el teletrabajo en restaurantes y cafeterías?
Sí, es legal. Los establecimientos tienen derecho de admisión, lo que significa que pueden fijar condiciones objetivas para permitir o denegar el acceso o ciertos usos de su espacio, como prohibir trabajar con portátiles. Esto es comparable a exigir un determinado código de vestimenta para entrar en una discoteca o restaurante. Lo importante es que estas restricciones sean objetivas, claras y no discriminatorias.
Por ley, los negocios deben informar de estas condiciones de manera visible y accesible para sus clientes, de modo que cualquiera pueda consultarlas antes de decidir si entra o no. Así, un cartel que indique que está prohibido el uso de ordenadores durante ciertas horas, o en todo el local, es una medida perfectamente válida siempre que esté bien justificada y comunicada.
En otras palabras, aunque pueda resultar incómodo para quienes buscan un sitio donde teletrabajar, se trata de un derecho legal del establecimiento para gestionar su espacio y su modelo de negocio.