Los restaurantes deben hacer frente a numerosas gestiones administrativas para estar al día con las normativas fiscales y exigencias de los ayuntamientos. Ya sea relacionado con el uso de terrazas o las próximas prohibiciones implementadas por la UE. De cualquier forma, este negocio es un no parar de reglas y que cualquier inspección puede hacer temblar a más de un hostelero.
Una de las normativas que genera más dudas, y también sanciones, es la relacionada con el uso de la lengua catalana en los establecimientos. Las autoridades autonómicas pueden imponer multas si no se respeta la normativa lingüística, lo que ha llevado a muchos restauradores a preguntarse si están cumpliendo correctamente, especialmente en lo que se refiere a la emisión de tickets y facturas.
Ahora bien, es importante aclarar que el problema no reside en utilizar otros idiomas como el castellano, inglés o francés, sino en omitir el catalán. La ley no prohíbe el uso de otras lenguas, pero sí exige que el catalán esté siempre presente en determinados elementos de comunicación comercial.
¿Qué dice la normativa sobre el uso del catalán en negocios de restauración?
No, no es obligatorio que un ticket de restaurante en Cataluña esté redactado únicamente en catalán. Lo que establece la normativa es que determinados elementos de la información del establecimiento deben estar disponibles, como mínimo, en catalán. Esto incluye la señalización fija, las cartas de menú y cualquier documento relacionado con la oferta de servicios.
Respecto a los tickets de caja, facturas, presupuestos y otros documentos similares, estos también deben estar disponibles en catalán, aunque pueden presentarse en otros idiomas adicionales. No existe ninguna obligación de excluir el castellano o cualquier otra lengua oficial. De hecho, los negocios deben ser capaces de atender a sus clientes en cualquiera de los idiomas oficiales de la comunidad autónoma, es decir, catalán y castellano.
En resumen, el ticket puede estar en catalán, en castellano o en ambos idiomas, siempre y cuando el catalán esté presente. El cumplimiento de esta norma no solo evita sanciones, sino que también refleja un compromiso con la diversidad lingüística de la región.