Un grupo de investigadores de la Universidad de California en Davis ha creado un invento sorprendente: el hielo gelatinoso. A diferencia del hielo tradicional, este material no se derrite, no deja charcos y, además, puede reutilizarse varias veces antes de convertirse en compost. La propuesta promete transformar la manera en que conservamos y transportamos alimentos o medicamentos.
Presentado en la última reunión de la American Chemical Society (ACS), este nuevo “hielo del futuro” responde a la necesidad de soluciones más seguras y ecológicas. Con él, se reduce el riesgo de contaminación por agua derretida y se ofrece una alternativa eficiente, sostenible y apta para el contacto con productos sensibles.
¿Cómo se ha desarrollado el hielo gelatina?
La idea surge cuando la científica de alimentos Luxin Wang observa cómo el hielo de las pescaderías acababa derritiéndose y generando charcos que podrían propagar patógenos.
A partir de esa inquietud, los investigadores Jiahan Zou y Gang Sun experimentaron con gelatina, un material comestible cuyas proteínas forman hidrogeles capaces de retener agua sin derramarse al cambiar de estado.
Con el tiempo, perfeccionaron un proceso que permite fabricar bloques de “hielo gelatina” compuestos en un 90% por agua, resistentes, reutilizables y hasta compostables tras su uso.
¿Qué supone el ‘jelly ice’ para el sector de la alimentación?
Este avance podría revolucionar la logística alimentaria y farmacéutica, ofreciendo un refrigerante reutilizable que mantiene la eficacia de enfriamiento y evita desperdicios asociados al hielo convencional.
Además, al ser compostable y libre de plásticos sintéticos, abre la puerta a soluciones más circulares y responsables con el medio ambiente. El hielo gelatina también tiene potencial de expandirse a otros sectores como la biotecnología o la conservación de productos en zonas con acceso limitado al agua.
Actualmente, ya existen licencias para esta tecnología, y el investigador Jiahan Zou espera que pronto llegue a los consumidores como alternativa segura y compostable al hielo tradicional. No obstante, aún quedan pendientes pruebas de producción a gran escala y ajustes de mercado antes de su lanzamiento comercial.