Hace ocho años, Jesús Soriano decidió hacer algo que nadie más estaba haciendo: hablar, desde dentro de la hostelería. En ese entonces, trabajaba como camarero y notaba una ausencia total de representación real del sector en redes sociales. Así nació @soycamarero, primero en Facebook, como un espacio donde compartir anécdotas, quejas, memes y, con el tiempo, denuncias laborales que han sacudido la conversación pública sobre las condiciones de los trabajadores hosteleros.
Lo que comenzó como una página con humor y tono desenfadado se ha convertido en una herramienta potente de concienciación y visibilidad. Jesús, que hoy se dedica 100% a sus redes, acumula más de un millón de seguidores entre Instagram, Facebook, Twitter y TikTok. “Al final, las redes sociales de Soy Camarero es como mi vida”, cuenta. “Llevo ocho años al día casi 24 horas con el móvil en la mano”.
De camarero anónimo a referente en medios
Jesús no buscaba fama. Su objetivo era contar el día a día de un camarero. “Veía que no había nadie que hablara de los camareros, de su trabajo y dije: pues voy a hacerlo yo. ¿Cómo me llamo? Pues soy camarero, y así lo publiqué”, recuerda. Pero pronto, miles de personas empezaron a sentirse identificadas, a enviarle sus propios casos y a usar su cuenta como altavoz.
“El humor sigue siendo parte esencial de la cuenta, pero dentro del humor también hay crítica”, señala. Las publicaciones no sólo hacen reír, también denuncian reseñas falsas, abusos laborales, condiciones precarias y actitudes tóxicas en el sector. Su repercusión ha llegado a medios de comunicación tradicionales, donde ya es habitual que se recojan sus denuncias y reflexiones.
La comunidad ha sido clave en el crecimiento del proyecto. “Fueron los seguidores los que han ido transformando mi cuenta”, admite. Hoy, restaurantes y trabajadores lo contactan para contar sus historias, pero también para pedir consejo. “Muchos hosteleros me escriben porque quieren hacer las cosas bien, me preguntan cómo deben hacerlo para estar en regla y cuidar a sus empleados”, añade.
El altavoz de un gremio invisible
Más allá de las redes, Jesús ha comenzado a influir en el mundo real. Desde este año colabora con RTVE España en una sección mensual sobre hostelería, y ha lanzado junto a Comisiones Obreras una web que recopila derechos laborales, convenios y recursos útiles para camareros, con especial atención a temas como despidos y maternidad. “Hemos abierto el melón del embarazo. Hay mujeres que han perdido bebés porque no se les adaptó el puesto en el embarazo”, denuncia.
Jesús también percibe cambios positivos en el sector: más conciencia, más denuncias, más exigencia. “Recibo mensajes de clientes diciendo: ‘esto yo lo hacía y no sabía que molestaba, ya lo he cambiado’. O trabajadores que dicen: ‘ya no acepto esas condiciones’”, comenta. También cree que la pandemia supuso un punto de inflexión. “La gente se dio cuenta de que no valía la pena trabajar con piratas. Ahora buscan empleos donde se les respete”.
Un futuro con propósito
Aunque sigue publicando como cuando tenía solo cinco seguidores, Jesús es consciente de la responsabilidad que acarrea su papel. Su misión no ha cambiado: visibilizar y dignificar a quienes están detrás de la barra o entre las mesas. Y aunque se ríe mucho en su cuenta, lo hace con un objetivo claro: crear conciencia desde el humor, la empatía y la denuncia.
“Nos reímos de situaciones que nos incomodan, pero que al final compartidas, se vuelven más llevaderas”, concluye. Y, sin duda, Jesús Soriano se ha convertido en una de las voces más potentes para quienes durante mucho tiempo no tuvieron ninguna.