El chef Jordi Cruz, uno de los referentes de la gastronomía española contemporánea, ha participado en el Gastronomic Forum de Barcelona con una ponencia dedicada a la cocina catalana como fuente de identidad y creatividad. Desde una visión profundamente personal, Cruz defende el valor de las raíces sin renunciar a la innovación y la emoción que caracterizan su trabajo.
“Como cocineros catalanes nos gusta manejar esa información de base, esa cocina de pequeños”, explica, aludiendo a los sabores que forman parte de la memoria colectiva de Cataluña. “Y lo hemos explotado hasta la saciedad”, añade, reivindicando el papel de esa herencia como motor de creatividad y evolución.
El chef ha sido galardonado con seis estrellas Michelin repartidas entre sus restaurantes Àbac (tres estrellas), Angle Barcelona (dos) y Atempo (una). En su intervención, ha presentado una propuesta de platos con elementos muy catalanes, pero con un enfoque contemporáneo y narrativo. “El hecho de ser catalanes no nos tiene que limitar al pa amb tomàquet, la escalivada o el fricandó”, afirma. “Nos gusta innovar, contar historias, ser creativos”.
Para Cruz, la cocina va más allá de la técnica: es una forma de materializar historias. “Nos gusta ser catalanes, pero nos gusta ser creativos, contar historias que tengan sentido, que sean irreprochables”, subraya. Esa búsqueda de coherencia entre concepto, sabor y emoción define el estilo del chef y la experiencia de su restaurante insignia.
“El Àbac es un restaurante para celebrar”, dice Cruz con convicción. “Lo que le damos al cliente sabemos que funciona y es un todo”. Su cocina, reconocida por la crítica y el público, combina la excelencia técnica con una narrativa sensorial que rinde homenaje a la cultura catalana desde una mirada universal.