Hace dieciocho años, cuando pedir sushi en España era un lujo reservado a unos pocos, cuatro valientes decidieron teñir de rosa un mundo que todavía olía a exclusividad. En aquel entonces, el sushi era sinónimo de sofisticación y precios desorbitados. Pero los fundadores de Miss Sushi tuvieron una visión: “democratizar el sushi”, hacerlo accesible, divertido y, por qué no, un poco alocado.
“Queríamos bajar a tierra un producto que, en ese momento, todavía no estaba hecho”, recuerda Yolanda Labella, directora de marketing de Miss Sushi.
Hoy, esa idea es una marca reconocida en todo el país, con 35 locales repartidos entre España y Andorra. Una cadena que ha crecido sin prisa, pero con paso firme, y que sigue apostando por una experiencia única donde el sabor se mezcla con la frescura y la osadía estética.

Pioneros con alma rebelde
“Ser pioneros nos ayudó, pero mantenernos es lo que demuestra que lo hacemos bien”, afirma Yolanda.
Cuando Miss Sushi apareció en el mapa gastronómico, nadie apostaba por el sushi “popular”. Sin embargo, el tiempo les dio la razón. La marca supo posicionarse con una relación calidad-precio inquebrantable. En un mercado saturado de propuestas niponas, su fortaleza está en la experiencia y la escala: vender tanto les permite controlar el producto y mantener precios competitivos.
“El 80% de nuestra venta es delivery. Conocemos muy bien este sector y ya hemos pasado por todos los errores que teníamos que pasar.”
Mientras otras marcas aún están aprendiendo, Miss Sushi juega con ventaja. Ha vivido el auge del sushi en España desde dentro, viendo cómo lo exótico se convertía en costumbre.

Crecer a lo grande… pero en rosa: el modelo de franquicia
A diferencia de muchas cadenas que crecen bajo el paraguas de fondos de inversión, Miss Sushi apuesta por una expansión basada en franquicias seleccionadas, manteniendo siempre el alma original de la marca.
“Crecemos lentamente, con los pies en la tierra. No tenemos un fondo detrás, somos cuatro propietarios, y eso nos permite seguir aquí, 18 años después, ganando dinero e ingresando beneficios.” Cada nueva apertura no es solo un restaurante más, sino una extensión de su universo rosa: locales cuidados, franquiciados apasionados y una propuesta coherente con su espíritu.
“Queremos que quien abra una franquicia ame lo que hace. Tiene que sentir que el proyecto también es suyo.”
Esa combinación de estructura central y libertad personal ha hecho que Miss Sushi logre algo casi imposible: ser una cadena… sin perder el alma.
El sabor de la diversión
Si algo define la propuesta gastronómica de Miss Sushi es su atrevimiento. Aquí no todo es pescado crudo ni sobriedad japonesa. Hay color, fusión y un toque de humor en cada plato.
“Nuestro sushi es fusión, un poco alocado. Es comer bien, pero también divertirse comiendo.”
Desde el mítico Dragón Roll, con langostino en tempura, hasta el “México”, un roll con salsa original, totopos y maíz, el menú se atreve a jugar con texturas y sabores. Porque sí, en Miss Sushi el sushi se come con una sonrisa.
“Es una forma de comer sushi divertida, no tan seria. Nuestra identidad es rosa, fresca, joven… y curiosamente, también atrae a gente mayor.”
La experiencia Miss Sushi
Recrear esa atmósfera única en cada local no es tarea sencilla. Por eso, Miss Sushi mantiene una estructura centralizada que controla desde la decoración hasta la supervisión de la cocina y el servicio. “Hay un gran equipo central que controla que todo sea lo más parecido posible. Pero también dejamos un toque personal al franquiciado. Queremos que sienta que el proyecto es suyo.”
Esa mezcla entre coherencia y libertad ha permitido que cada restaurante conserve el espíritu original, pero con su propio encanto. “Tiene que haber cosas comunes: la calidad del producto, el servicio, la decoración… y en eso Miss Sushi lo ha conseguido muy bien.”
La tecnología es la columna vertebral de la empresa
En una empresa que mueve toneladas de pescado fresco cada día, la tecnología no es opcional: es vital. Desde la gestión del stock hasta la digitalización de las cartas, pasando por el control centralizado del TPV y la conexión con plataformas de delivery, la tecnología permite mantener la calidad y la eficiencia sin perder el toque humano. “Ya no podríamos trabajar sin ella. Nos permite lanzar nuevos productos, controlar tiempos, stocks y garantizar que la experiencia sea excelente.”

Un sushi con alma (y con glitter)
No cabe duda de que, Miss Sushi ha cambiado la manera en que comemos sushi en España y ha roto con la seriedad del concepto japonés tradicional. Su propuesta es fresca, femenina, vibrante, con un toque kitsch que ya forma parte de su ADN. “No solo vas a alimentarte, sino a divertirte comiendo”, dice Yolanda con una sonrisa. “Miss Sushi es fusión, es juventud, es frescura. Es un sueño un poco alocado.”
Y ese sueño rosa sigue creciendo, roll a roll, delivery a delivery.