Noviembre suele ser una temporada mala para el empleo, porque es la temporada baja del turismo, y los datos de la Seguridad Social lo confirman.
La Seguridad Social pierde 30.051 afiliados en noviembre tras destruirse 118.700 empleos en la hostelería respecto al mes anterior (-7,6%). Seguido, muy de lejos, por las actividades artísticas, con 1.828 cotizantes menos (-0,6%), y por los otros servicios, que restan 1.652 ocupados (-0,5%). Según datos del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones.
Esta destrucción de ocupación es casi el triple de la que se ha producido en el mismo mes del año pasado y se sitúa ligeramente por encima de la media de noviembre del periodo pre-pandemia 2015-2019.
¿Es habitual esta caída de empleo en noviembre?
Noviembre, al ser un mes de transición entre el final de la temporada alta de verano y las festividades de diciembre, es históricamente un período de baja actividad para la hostelería. La estacionalidad del sector es un factor clave, ya que muchos negocios, especialmente los vinculados al turismo de sol y playa, cierran temporalmente o reducen su personal ante la falta de demanda. Esta situación se repite año tras año, aunque la magnitud de la caída puede variar.
Sin embargo, la caída de este noviembre es significativamente más brusca que en años anteriores. La pérdida de empleo en la hostelería triplica las cifras registradas en el mismo mes del año pasado, lo que podría atribuirse a varios factores, como una ralentización económica generalizada, cambios en los patrones de consumo o incluso la incertidumbre derivada de la inflación y los costos operativos crecientes.
Negocios más afectados y provisiones de mejora
Dentro de la hostelería, los negocios más impactados suelen ser los restaurantes y bares pequeños, especialmente aquellos situados en destinos turísticos. Estos establecimientos dependen en gran medida de la afluencia de visitantes, que disminuye enormemente en la temporada baja. Por otro lado, los hoteles y alojamientos también reducen su personal al cerrar temporalmente o ajustar operaciones, aunque muchos de estos despidos son temporales.
De cara a diciembre, el panorama podría mejorar ligeramente con la llegada de las festividades navideñas y el aumento de eventos sociales, cenas de empresa y turismo relacionados con las vacaciones de invierno. Las previsiones apuntan a una reactivación del empleo, aunque es poco probable que se alcancen las cifras de ocupación de meses como julio o agosto. La recuperación dependerá también de factores como el comportamiento del turismo interno y la capacidad de los negocios para adaptarse a un contexto económico desafiante.