En los últimos días, han circulado informaciones en redes sociales y algunos medios que afirman que la Unión Europea (UE) ha autorizado incluir larvas de gusano en los alimentos a partir de 2025. Esta narrativa ha generado preocupación y confusión entre la población, alimentando temores sobre la seguridad alimentaria.
Nada más lejos de la realidad, porque se trata de un bulo que la propia UE ha tenido que desmentir. Además, la Organización de Consumidores y Usuarios también aclara las dudas sobre el uso de la harina de gusano en la alimentación.
La OCU se pronuncia sobre la polémica harina de gusano
Desde 2018, la UE ha autorizado el consumo de ciertos insectos, incluyendo el gusano de la harina (Tenebrio molitor), la langosta migratoria, el grillo doméstico y las larvas del escarabajo del estiércol. Estos pueden venderse tanto en su forma entera como en polvo para su incorporación en distintos productos.
Según la OCU, la inclusión de estos ingredientes en los alimentos no se realiza de forma oculta, sino que está sujeta a estrictas normas de etiquetado y seguridad. Cualquier producto envasado que contenga insectos debe especificarlo claramente en su lista de ingredientes. Así, los consumidores pueden conocer con exactitud la composición de los alimentos que adquieren y tomar decisiones informadas sobre su dieta.
Un nuevo reglamento de la UE
La reciente aprobación del Reglamento UE 2025/89 ha ampliado la regulación sobre estos productos, autorizando la comercialización de harina de gusano tratada con radiación ultravioleta. Según la OCU, este proceso de tratamiento cumple con los estándares de seguridad alimentaria y no representa un riesgo para la salud.
Contrario a lo que afirman algunas publicaciones, esta medida no implica que la harina de gusano se vaya a introducir en los alimentos sin conocimiento de los consumidores. Por el contrario, cualquier producto que la contenga debe indicarlo en su etiqueta con la descripción correspondiente: «Polvo tratado con radiación ultravioleta de larvas de Tenebrio molitor (gusano de la harina)». Además, en caso de que existan riesgos de alergias, especialmente para personas con sensibilidad a los crustáceos, esta información debe aparecer de manera visible en el envase.
Por lo tanto, no es cierto que los consumidores vayan a «comer gusanos sin saberlo». La información estará disponible en el etiquetado, permitiendo a cada persona decidir si desea incluir este tipo de ingredientes en su dieta. Como siempre, la mejor herramienta para tomar decisiones informadas es la lectura atenta de las etiquetas de los productos que se adquieren.