El presidente Donald Trump ha anunciado que Coca-Cola ha aceptado su sugerencia de cambiar el ingrediente principal de su refresco en Estados Unidos: dejar el jarabe de maíz de alta fructosa y usar azúcar de caña “real”, como ocurre con la versión mexicana de la bebida.
Aunque Coca-Cola no ha confirmado oficialmente esta decisión, la noticia ha generado un fuerte debate. La compañía ha respondido que no hará más comentarios hasta su próximo informe financiero, pero sí adelanta que pronto habrá novedades sobre productos innovadores en su catálogo.
En Estados Unidos, el refresco se produce con jarabe de maíz, un endulzante industrial común. En cambio, la Coca-Cola mexicana es reconocida por su sabor diferente, ya que se elabora con azúcar de caña. Este ingrediente ha sido mencionado en varias ocasiones por Robert F. Kennedy, Jr., secretario de Salud, como parte de su campaña contra productos procesados.
¿Qué dice la industria?
La posible modificación ha generado reacciones, especialmente de los productores de maíz. John Bode, presidente de la Asociación de Refinadores de Maíz, ha criticado la propuesta y afirma que cambiar a azúcar de caña “no tiene sentido” para la economía local, ya que afectaría a los agricultores estadounidenses cuya producción se destina en gran parte al jarabe de maíz.
¿Qué pasa con la Coca-Cola light?
La variante Coca-Cola light (conocida como Diet Coke en EE.UU.) no se verá afectada por este cambio, ya que no contiene azúcar ni jarabe de maíz. Cabe recordar que Trump es un reconocido fanático de esta versión, al punto que ha instalado un botón especial en la Oficina Oval para recibir una al instante durante su presidencia.
¿Es mejor para la salud el refresco con azúcar de caña?
Desde hace años existe el debate: ¿es más saludable la Coca-Cola hecha con azúcar de caña que con jarabe de maíz? Aunque ambas versiones contienen un alto contenido calórico y de azúcar, estudios sugieren que el jarabe de maíz de alta fructosa podría estar relacionado con más problemas metabólicos y de obesidad, aunque aún no hay consenso científico total.
El cambio propuesto puede ser una movida simbólica más que una revolución nutricional. El consumo regular de cualquier tipo de refresco azucarado sigue siendo un riesgo para la salud, independientemente de si se endulza con caña o maíz.