El crecimiento del delivery ha sido explosivo en los últimos años. Todo impulsado por los cambios en los hábitos de consumo, la tecnología y, en parte, por las transformaciones aceleradas tras la pandemia. Sin embargo, este modelo de negocio no está exento de desafíos, y las aplicaciones de reparto enfrentan un horizonte lleno de incógnitas que ponen a prueba su sostenibilidad y capacidad de innovación.
A pesar de las oportunidades que ofrece, la rentabilidad sigue siendo un tema complejo para las plataformas de delivery. Empresas como Glovo, Uber Eats o Just Eat han pasado años enfocadas en escalar rápidamente, priorizando la expansión y la captación de usuarios sobre el beneficio económico inmediato. Sin embargo, con un mercado cada vez más maduro, las apps deben ajustar sus modelos para asegurar un equilibrio entre los costos operativos y las ganancias.
La rentabilidad del modelo de delivery depende de varios factores interrelacionados: la comisión que los restaurantes pagan por usar la plataforma, las tarifas cobradas a los usuarios y la gestión de la red de repartidores.
Los desafíos del 2025: rentabilidad y regularización
Uno de los grandes desafíos de las apps de delivery en 2025 es la rentabilidad. Según Stephanie Pommares, consultora de Soluciones de Delivery de Comida y Software, «el reto para las plataformas siempre ha sido la rentabilidad. Ahora, el modelo está cambiando con la contratación de repartidores, lo que genera costos muy elevados y cambia por completo el panorama operativo». Este cambio, impulsado por las nuevas regulaciones laborales en España, obliga a las empresas a contratar formalmente a sus riders, eliminando la figura del trabajador autónomo que había sido la base del sector hasta hace poco.
Pommares también señala que la contratación masiva de repartidores puede generar inestabilidad en las operaciones si no se gestiona adecuadamente. «Este modelo supone una oportunidad para plataformas como Uber o Just Eat, que llevan tiempo adaptándose a esta transición y tienen experiencia en lidiar con los retos asociados», añade.
De cara a los restaurantes, este panorama también plantea nuevas oportunidades. «Los restaurantes que generan un gran volumen de pedidos o que están dedicados exclusivamente al delivery pueden aprovechar este momento para desarrollar su propio canal de distribución. Existen muchos softwares que permiten crear una web propia y gestionar una flota propia, lo que les da más control y mejora sus márgenes de beneficio», explica la experta.
En definitiva, el futuro del delivery está marcado por la búsqueda de un modelo equilibrado que beneficie tanto a las plataformas como a los restaurantes y los consumidores. A medida que avancen las regulaciones y evolucione el mercado, será interesante observar qué modelos logran consolidarse y cómo las apps continúan innovando para superar estos retos.