En el marco del HIP Horeca Profesional Expo, Aleix Puig y Oriol de Pablo han compartido una mirada profunda a la trayectoria empresarial que ha llevado a VICIO a posicionarse entre las marcas de crecimiento más acelerado del país.
Durante esta sesión, los fundadores analizaron las decisiones estratégicas que han impulsado su escalabilidad, los desafíos intrínsecos de un modelo en expansión y la visión corporativa que define sus próximos pasos en un mercado cada vez más competitivo.
Las claves de una escalabilidad con «control»
Para Aleix y Oriol, el crecimiento no es fruto del azar, sino de una transición necesaria: “Las compañías pasan por distintas fases; primero vivimos una etapa artesanal y luego el reto es replicar eso en un sistema”. Este paso de lo manual a lo procedimentado es lo que permite que la entrega de valor sea consistente y predecible para el cliente.
Sin embargo, en VICIO tienen claro que los números no lo son todo. “Cuando empiezas a escalar hay velocidad, pero velocidad sin control no se puede”, afirman, subrayando que la eficiencia debe ir acompañada de una estructura sólida.

Esa identidad se construye desde dentro hacia fuera. Los fundadores se definen con honestidad: “Somos dos chavales de pueblo que jugamos; somos rebeldes, exigentes y queremos que la gente trabaje así”.
Para ellos, la cultura de empresa es, sencillamente, la forma en la que la gente trabaja cuando nadie mira. En un sector que atraviesa un «bache estructural» de personal, su estrategia para retener talento es compartir una misión: “Todos quieren trabajar en una compañía que tenga algo más. Los valores hacia fuera son la cultura para dentro”.
Construir marca en la era del ruido: Producto, comunidad y ADN
¿Cómo se convierte una hamburguesería en un fenómeno de masas? Para los fundadores, una marca se sostiene sobre dos pilares: producto y comunidad. En un entorno saturado, la clave es la atención. “Competimos por atención en España y buscamos hacer ruido para captar esa atención”, explican.

Aunque el ruido por sí solo no basta, debe haber una base sólida. Su receta para destacar es clara: cocinar muy bien, crear un producto icónico y, a partir de ahí, lanzar campañas creativas que conecten con las nuevas generaciones.
Esta conexión nace de entender el código de las redes sociales y mantener la coherencia. “A la hora de construir la marca, el cliente busca coherencia”, señalan Aleix y Oriol, quienes ven en su comunidad un activo fundamental.
Con la mirada puesta en el futuro y tras su primer año de expansión en Portugal, su ambición sigue intacta: “Seguimos soñando como el primer día, no hemos hecho nada de lo que queríamos hacer. Tenemos mucha hambre y queremos cocinar mucho y gustar mucho”.